by Samaria Márquez Jaramillo

Número 30, 15 de julio de 2021 Armenia, Quindio, Colombia

Editada por la  Fundación Gestores de Cultura


Circulación quincenal

ISSN 2744-9696

La patria es la tierra a la que se siente ligada una persona por motivos jurídicos, culturales, históricos o afectivos, bien por haber nacido en ella, bien por haberla adoptado como patria por elección personal.

La palabra, como tal, proviene del latín y deriva de la voz patrius, que significa ‘tierra de los antepasados’. De allí que el vínculo con la patria pueda ser de orden afectivo o de sangre, pues es el lugar al que también pertenece la familia .

Así, pues, en la patria interviene la historia, la cultura o la tradición, pero también la historia personal  y los sentimientos que se tengan con relación al lugar al que se pertenece o al que se siente vinculado afectivamente. Por eso, también se habla de amor a la patria.

La patria puede ser, también, el espacio geográfico al que una persona se siente ligada: su pueblo, su tierra, su región, su país o su nación y suele invocarse con fines políticos, apelando a un sentimiento patriótico o nacionalista, para exaltar el sentido de pertenencia de la colectividad, especialmente en situaciones de amenaza a la seguridad de la nación, de guerras o enfrentamientos bélicos.

De este modo, la patria es también una construcción hecha desde el poder sobre lo que es el sentimiento hacia la nación, lo que implica definir un conjunto de códigos culturales con los cuales identificarse, una serie de símbolos patrios, como la bandera o el himno, así como la gloria o relevancia de ciertos acontecimientos considerados determinantes para la fundación de la patria.

Por esa razón, hay quien considere que la noción de patria también puede ser perjudicial para la convivencia pacífica entre pueblos y naciones en el mundo, y sea apuntada como una de las principales causas de conflictos y las guerras en el planeta. Por ello la patria suele ser un gran dolor que los ciudadanos no pueden mitigar.