by Samaria Márquez Jaramillo

C o n t e n i d o

Editorial

“Llegar, aterrizar, cargar y salir”

La orden dada por el presidente Biden de salir inmediatamente hubiesen recogido para evacuar de Afganistán  a los estadounidenses no contó con el propósito talibán, que era bien diferente a la orden presidencial. 

Joe Biden, defendió las evacuaciones de Afganistán: “Esta misión de evacuación es grande, arriesgada y debe ser rapidísima. Estados Unidos es fuerte, bien armado y es el único país que es capaz de realizarla. No puedo prometer cuál será el resultado final o que será sin riesgo de pérdidas, pero como comandante en jefe, puedo asegurarles que movilizaré todos los recursos necesarios. Soy el presidente de Estados Unidos, al final, la responsabilidad es mía», dijo el actual mandatario Biden.

Es lógico que tras 20 años de guerra, retirar a sus conciudadanos no es como salir para Salento a pasear en el Bosque de Niebla pero un mandatario debe evaluar los riesgos que asumen sus conciudadanos en circunstancias, todas sorpresivas, como las que se presentan para cumplir el compromiso de tener fuera de Afganistán antes de que empiece septiembre 2021, a los que, estén donde estén, si están en Afganistán viven la negra y larga noche de Kabul.

“No hay manera de evacuar a tanta gente sin dolor ni pérdidas y sin imágenes desgarradoras», observó el presidente de Estados Unidos, mientras es criticado y sojuzgado por la gestión de la retirada y le da “papaya” a Trump que ya empezó a vociferar solicitando la renuncia de Biden, olvidando o negando, que fue él quien fijó una fecha aún más cercana como plazo último y definitivo para retirar el ejército norteamericano.

Como explicación final -más apropiado es decir, en vez de explicación, excusa- el presidente de Estados Unidos dijo: 

“La decisión de retirarnos se tomó porque Afganistán ya no es una amenaza para el interés nacional de Estados Unidos. Fuimos a Afganistán con el objetivo explícito de deshacernos de Al Qaida y de acabar con Osama Bin Laden, y lo hicimos».