by Samaria Márquez Jaramillo

Editorial

La política tambien sigue y obedece a tendencias y modas. De los oradores desaforados gritando en las plazas púbicas a los mesurados expositores invitados a un cara-cara en una cadena televisiva, media la inseguridad. Todos recuerdan  los últimos momentos de vida de  Luis  Carlos Galán.

Lo que el dinero no puede comprar, es un libro escrito por el profesor de Harvard, Michael Sandel y en esas páginas habla de  la frustración ciudadana frente a la política, los partidos y los políticos que, como afirma el profesor Sandel  “Han perdido la habilidad para discutir. Debían estar  debatiendo sobre la justicia, el bien común y las obligaciones recíprocas de los ciudadanos entre sí, que son las tres cuestiones éticas fundamentales que debían tomarse el debate político. Lo grave es que ninguno de los candidatos actuales tiene el liderazgo moral y la credibilidad para llevar estos temas al debate político, que tendrían que tener como fundamento el ejemplo de vida”.

María Elvira Bonilla, inteligente periodista, escritora y editora colombiana y que  actualmente dirige el medio de comunicación digital independiente Las 2 Orillas, pionero en periodismo ciudadano, refiriéndose al bagaje de los candidatos a obtener triunfos en las próximos comicios para ser elegidos a corporaciones legislativas, dijo que deberían abandonar el populismo y centrarse en debates cruciales alrededor del medio ambiente, la explotación extractiva minera, la ausencia de regulaciones del sistema financiero, las condiciones laborales de campesinos y trabajadores, y darles a sus discursos una dimensión fundamentales que tenga  que ver con la justicia, la igualdad y la desigualdad, el bien común porque, repitiendo las palabras de María Elvira Bonilla :“La pobreza del debate público y argumental en estas elecciones es llamativo. Campañas de bostezo con candidatos sosos, estragados de mermelada en el caso de los congresistas que buscan reelegirse, ahogados por los rodos de dinero con los que creen podrán, a punta de publicidad e inundación de vallas, convencer al elector. Una campaña que no hace más que confirmar las tesis del profesor Sandel, quien además ha demostrado que el liderazgo intelectual, otro ausente en nuestro país, tiene toda la vigencia”.